15/11/10

Lisa S.

Era una tarde de invierno, el aroma de la primavera solo se olia en los empaques de Chuavechito. El día era frío y seco, pero no me rendiría tan facilmente, mi mente tenia una sola meta esa tarde, y era ella. La había convocado para las cinco de la tarde en la esquina de la plaza del barrio, calze mi gorra, mi remera negra de la suerte, mis jeans elegantes y salí a la caza. Al llegar a la esquina allí estaba, tan radiante como siempre, con esa sonrisa que era capaz de derretir hasta al corazón mas frío. Su nombre era Lisa S., no, mejor Simpson L. porque no da que haga publico su nombre. Si algo aprendí de Lupine es que cuanto menos exacto sea menos chances tengo de recibir alguna queja al respecto.

Me acerque y la salude con un beso en la mejilla y después del clásico "como andas?" "yo bien y vos?" "bien" procedimos a caminar a la heladería que estaba en la esquina. Compramos un vasito cada uno, en esos tiempos estaba el 1 a 1 y nos sentíamos los reyes del universo, como He-Man pero con Coronas. Habremos estado media hora hablando trivialidades, desde cual era la respuesta correcta en la prueba de Ciencias Sociales hasta cuando era la fecha limite del dibujo de plástica, conocía a Lisa del colegio y no teníamos muchos temas en común fuera de lo que era estudio, pero lo importante era escucharla hablar, era parte de mi plan, que se canse de hablar hasta que ceda a mis encantos. Hasta que llego el momento, agarro su inhalador y aspiro dos veces, estaba taquicardiosa [?] Este era definitivamente mi momento, debía actuar con cautela y seguridad, así que la interrumpí y le dije:

Fox: Querés ser mi novia?
Lisa: Mira... Fox... te quiero un montón yo y lo sabes, pero te quiero como AMIGO!

Fox: Bueno devolveme la plata del helado.

Lisa: Pero si el helado lo pague yo.

Fox: Devolveme mi dignidad entonces.

Lisa: Eso lo perdiste hace rato.

Sepan entender que en ese momento yo tenia apenas 10 años, mis hormonas me jugaron una mala pasada, mi cerebro se había ido de vacaciones a Guatemala. Apenas conocía a la muchacha, no nos habíamos besado, no sabia su apellido y ni siquiera sabia que tipo de sangre tenia y ya le estaba pidiendo noviazgo, estaba claramente loco del marulo.

2 comentarios:

Paris dijo...

Perder la dignidad es como perder la virginidad, no la recuperas nunca mas u.u

Julss dijo...

JAjajajjajajajja es tremendo, el chabon se mandaba de una, copado, copado, me quede como 10 minutos nada mas leyendo el titulo del post porque no me acordaba a que me sonaba